18 Jul 2018




Desarrollan materiales avanzados para conservar sitios arqueológicos

Se trabaja con tecnología a base de óxidos mixtos de magnesio, zinc, calcio y titanio, con propiedades antimicrobianas, para actuar en condiciones de luz natural, artificial u oscuridad   Los monumentos arqueológicos que se encuentran a lo

Se trabaja con tecnología a base de óxidos mixtos de magnesio, zinc, calcio y titanio, con propiedades antimicrobianas, para actuar en condiciones de luz natural, artificial u oscuridad

 

Los monumentos arqueológicos que se encuentran a lo largo y ancho del territorio nacional, forman parte del legado cultural e histórico de los mexicanos que se debe preservar, pero al encontrarse, generalmente, a la intemperie, deben cuidarse de los procesos naturales de
deterioro.

Con el propósito de conservar y restaurar este legado histórico, un grupo multidisciplinario de expertos, entre los que participan investigadores del Cinvestav Unidad Mérida, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y personal del Instituto Nacional Antropología e Historia (INAH),
encabezados por Patricia Quintana Owen, desarrollan, evalúan y aplican materiales avanzados para evitar daños en los monumentos.

El trabajo de los investigadores del Cinvestav es desarrollar nanomateriales, hacerles pruebas microbiológicas y analizar su estabilidad; también se concentran en caracterizar los sustratos pétreos donde serán aplicados y analizados con pruebas microbiológicas, efectuada por Susana de la Rosa García, para ver el efecto en las rocas.

Los materiales utilizados para la construcción de monumentos arqueológicos, coloniales o modernos, cuando son expuestos al medio natural están sometidos a procesos de meteorización, que reducen sus propiedades mecánicas e incrementan la porosidad, absorción de agua y el tamaño de poro.

“Por consiguiente, los hace susceptibles a una rápida colonización por diversos organismos como bacterias, algas, hongos y líquenes, especialmente en climas tropicales donde elementos como las altas temperaturas, elevados niveles de humedad, radiación solar”, explicó la investigadora.
También, la meteorización y/o biodeterioro produce fracturas a tal grado que puede ocasionar el desprendimiento de material de las estructuras, que se traduce, la pérdida de actuación, escasa durabilidad, formación de subproductos agresivos, sales solubles y sub-eflorescencias, entre otros daños.

Por lo tanto, los tratamientos de restauración que se desarrollan deben generar sistemas de protección antimicrobianos para prevenir el crecimiento de los microorganismos, con el objetivo de preservar el patrimonio pétreo; además, se requiere desarrollar y/o diseñar nanopartículas, mediante un trabajo multidisciplinario que combine la ciencia de materiales, la petrofisica y la microbiologia, junto con los restauradores del patrimonio cultural.

Al momento los investigadores del Cinvestav están desarrollando materiales a base de óxidos mixtos de magnesio, zinc, calcio y titanio, con propiedades antimicrobianicas y que actúan en condiciones de luz natural, artificial o en la oscuridad. En particular se ha estudiado el zincato de calcio hidratado y mezclas con portlandita, y con un grupo español se han estudiado mezclas de zincita con magnesio.

“Los materiales pueden ser usados en monumentos históricos construidos con roca calcárea ─arqueológicos, coloniales o modernos─, pero no son apropiados para estructuras metálicas; pueden ser aplicados en solución con spray, brocha o consolidar fracturas en estado sólido como una pasta, pero es importante determinar la concentración mínima necesaria de la solución para garantizar la actividad microbiana, sostuvo Quintana Owen.

Sin embargo, aclaró que esta tecnología sólo puede ser aplicada a los monumentos históricos hasta contar con un análisis completo de los efectos que podría tener sobre los materiales constructivos, para no modificar su apariencia estética y sobre todo hasta tener la aprobación de los restauradores del INAH.

Para el rescate o restauración de monumentos históricos es importante primero conocer y caracterizar los materiales; después, analizar qué es lo que está causando su desgaste (contaminación atmosférica o biológica), la formación de otros componentes orgánicos e inorgánicos, como sales, ácidos, nitratos o sulfatos.

También es importante conocer cómo es la interacción entre la causa-efecto, esto es la acción entre los microorganismos y el deterioro; desarrollar materiales que disminuyan estos efectos o se eliminen; y probarlos en el laboratorio o en el ambiente antes de ser aplicados en monumentos históricos bajo el consentimiento de los expertos en restauración del INAH.

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