17 Nov 2017

¿Cómo las empresas gestionan, bloquean y previenen el riesgo al fraude?

Guiado por el rápido crecimiento del comercio electrónico, las transacciones han creado un espacio idóneo para ser explotado por cibercriminales. No es que los defraudadores necesiten nuevas razones. Su innovación continua es lo que hace

Guiado por el rápido crecimiento del comercio electrónico, las transacciones han creado un espacio idóneo para ser explotado por cibercriminales. No es que los defraudadores necesiten nuevas razones. Su innovación continua es lo que hace un reto constate a batir. Y a pesar de que la batalla aún está en sus inicios, los CFO´s no tienen opción más que comprometerse. El año pasado, las perdidas directamente relacionadas con fraudes causados por comerciantes en tarjetas de crédito, débito y prepago, sumaron una cantidad a nivel global de $16.3 billones de dólares, de acuerdo con un reporte de Nielsen, publicación líder en la industria. Un estudio de 653 ejecutivos de comercio en control de riegos, conducido por Lexis NexisSolutions calcula que el fraude como un porcentaje de ingresos ha ascendido de 1.58% a 7.5% desde 2016. Las ventas globales de ecommerce alcanzaron una cantidad de $1.9 trillones de dólares en 2016, esperando batir la cifra en 2020 con 4 trillones de dólares, de acuerdo con eMarketer, investigador de mercados.

 

 

CFO Research, en colaboración con Vesta Corporation, encuestó a 155 ejecutivos de finanzas, de distintas ramas industriales en Estados Unidos, quienes confirmaron que siguen buscando las mejores estrategias aplicables en contra de defraudadores y una cosa está clara: Ellos saben que el riesgo está en ascenso y que no están haciendo lo suficiente.

 

Comprometidos en una constante lucha en contra de los defraudadores, ejecutivos financieros también entienden que las actuales estrategias realizadas por sus empresas para erradicar a estos criminales, no son efectivas. La encuesta reveló que la amenaza latente de fraude está forzando a las compañías a ajustar sus propios modelos operativos. Entre los encuestados de empresas que obtienen más del 90% de sus ingresos del comercio electrónico, reportaron que, en los últimos dos años, el riesgo de fraude ha interferido con los esfuerzos en desarrollar nuevos productos o servicios (53%) o para proyectar con precisión la asignación presupuestaria o los ingresos (49%) – el núcleo del papel del CFO.

 

Las oportunidades perdidas que vienen con una falta de innovación y la capacidad de pronosticar el desempeño del negocio pueden conducir a una pérdida de su actual ventaja competitiva, el crecimiento de negocios estancados y los ingresos perdidos. Para los ejecutivos de finanzas y sus compañías, el fraude representa formidablemente dos retos vitales: Encontrar nuevas maneras para detener a defraudadores en tiempo real mientras se actualizan tácticas y ataques contra el constante fraude.

 

 

¿OUTSOURCE O SILO?

A través de las respuestas, más de la mitad (56%) ha reportado el haber usado recursos para detectar y evaluar el fraude, sólo 14% confía en recursos externos (proveedores de servicios a los que se les ha dado la función de outsoursing) para acabar con ciberladrones. El doble de la cifra anterior, 28% se considera híbrido en esta dimensión ya que utilizan tanto recursos internos como externos. Para compañías que obtienen más del 90% de sus ingresos del ecommerce, más de tres cuartas partes (76%) utilizan únicamente recursos internos para la detección y evaluación de fraudes.

 

 

Estas cifras de presupuesto connotan la seriedad de los directores de finanzas que luchan con recursos internos, pero también brilla una nueva luz que puede dar lugar a un enfoque unido para la gestión del fraude (en lugar de una integrada). Los silos que fueron construidos para pelear con los riesgos del ayer, no deberán ser contemplados para luchar con los actuales y la inteligencia necesaria para informar de su evolución se encuentra a menudo disponible por recursos externos. Con tantos departamentos que requieren una coordinación cercana para proporcionar un escudo en contra de la conducta criminal, existe un riesgo inherente de brechas potenciales en términos de procesos operacionales o flujos de comunicación entre las áreas funcionales. Todo esto crea nuevos –y a menudo irreconocibles– puntos de exposición que defraudadores pueden atacar.

 

 

DIFERENTES RIESGOS, MISMAS SOLUCIONES

Enfrentándose a constantes ciberamenazas, compañías aparentan apegarse con soluciones in-house familiares que han construido durante años. Como era de esperar, los resultados que obtienen no ofrecen la máxima protección o eficiencia. Si las compañías encuestadas tienen inventario de comercio electrónico ya sea digital o físico, saben que están luchando una batalla en curso.

 

 

UNIDAD EXTERNA

Para las compañías que usan únicamente recursos internos para detectar y evaluar el fraude, 54% están “muy convencidas” de conseguir servicios de outsoursing ante este escenario. Para las compañías que obtienen más del 90% de sus ingresos del ecommerce, la categoría “muy convencido” asciende a 69%, revelando que entre más expuestas se sientan las compañías, más se sentirán con la necesidad de conseguir ayuda externa.

 

 

ELEVANDO EL FRAUDE A UN RETO DE ALTO NIVEL

La rapidez con la que los defraudadores evolucionan –y la determinación con la que atacan – requiere que los negocios generen agilidad en las estrategias corporativas con el objetivo de detener el fraude cuando sucede.

 

 

Los CFO´s no tienen más que comprometerse en esta batalla y los hallazgos de la encuesta confirman que la mayoría de las compañías encuestadas no están preparadas para luchar contra defraudadores. Los resultados de la encuesta indican que:

  • El cibercrimen con tarjetas no presentadas está escalando y la continua amenaza de fraude no es gestionable si usan una estrategia de “más de lo mismo”.
  • Soluciones in-house para el fraude marcan recursos valiosos, impactando significantemente a compañías con eficiencia operacional.
  • El errático desempeño de las soluciones in-house inhiben a los CFO’s para predecir acertadamente precisiones de presupuesto y proyectos de ingresos.
  • Nuevos avances son requeridos, la necesidad de apelar por servicios externos es una claridad.

 

 

Entre más pronto las compañías miren más allá que los sistemas existentes in-house para combatir fraude, mejores posibilidades tendrán para establecer una fortaleza contra la ineficiencia y las pérdidas de ingresos. Con nada menos que la reputación arduamente ganada de la empresa, que podría tardar años en reconstruirse, los beneficios de anticiparse y administrar a los estafadores apenas pueden ser exagerados.

 

 

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