21 Oct 2017

CIENTÍFICAS MEXICANAS GENERAN ÓRGANOS FEMENINOS CON INGENIERÍA DE TEJIDOS

*Se trata de una técnica sin precedentes en el mundo que se ha aplicado con éxito en 12 pacientes con alguna malformación congénita o enfermedad En un hito médico y científico sin precedentes en el mundo,

*Se trata de una técnica sin precedentes en el mundo que se ha aplicado con éxito en 12 pacientes con alguna malformación congénita o enfermedad

En un hito médico y científico sin precedentes en el mundo, un equipo de investigadores en el que participa Esther López-Bayghen Patiño, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) logró construir vaginas a la medida para un grupo de pacientes afectadas por aplasia vaginal, es decir, que carecían del órgano desde su nacimiento.

En el trabajo, publicado en abril en la prestigiada revista médica The Lancet, el grupo evaluó el desempeño de las vaginas fabricadas mediante ingeniería de tejidos a partir de muestras de células de las propias pacientes -obtenidas de su vulva a través de biopsias-  que luego fueron cultivadas en el laboratorio.

Tras desarrollar el órgano faltante, que contiene células epiteliales y musculares, se hizo el implante correspondiente mediante cirugía en el Hospital Infantil de México Dr. Federico Gómez de la Secretaría de Salud, labor  que fue coordinada por la cirujana Atlántida Raya Rivera.

Esther López-Bayghen Patiño precisó que tras la cirugía de implante, las pacientes tuvieron un seguimiento durante más de 8 años, tiempo durante el cual se les practicaron revisiones físicas, vaginoscopias, biopsias y resonancias magnéticas. También se les aplicó un cuestionario estandarizado para evaluar su desempeño y función sexual.

Las pacientes evaluadas -con edades de 13 a 18 años- carecían de la vagina a consecuencia de un síndrome congénito llamado Mayer-Rokitansky; sin embargo, la técnica de reconstrucción utilizada puede aplicarse también en otros casos donde el cáncer, lesiones o anomalías congénitas hacen necesario regenerar dicho órgano.

“Estamos hablando de un órgano que no genera rechazo, que es cien por ciento eficiente, pues se recuperó completamente su función y con complicaciones leves que se corrigieron mediante cirugías menores”, explicó López-Bayghen, adscrita al Departamento de Toxicología del Cinvestav.

Por su parte, Atlántida Raya Rivera precisó que hasta el momento esta cirugía se ha practicado en 12 pacientes. “Este órgano cuenta con tejido del músculo y epitelio y el hecho de ser autólogo (de la propia paciente) quita el riesgo de que haya rechazo inmunológico, además de que funcionalmente es muy parecido al tejido normal”.

Estos resultados validan la tecnología que las investigadoras mexicanas han desarrollado desde hace una década para fabricar inicialmente uretras (trabajo que obtuvo otra publicación previa en The Lancet), y que ahora está disponible para generar órganos más complejos, justamente como la vagina.

“La uretra funciona más como un tubo. Pero la vagina debe tener un componente de fuerza muscular y de contractibilidad para permitir la función sexual y la reproducción. Esto es un paso adelante que demuestra que construir estos tejidos tubulares con dos tipos de células mediadas por una matriz puede generar un órgano más complejo”, describió la investigadora.

Esta novedosa técnica también puede aplicarse en otros casos donde se haya perdido o alterado el órgano sexual femenino, como en el sarcoma vaginal en niñas o cáncer cérvico-uterino en pacientes adultas, según refirió Raya-Rivera.

Los órganos construidos a partir de las células tomadas de la vulva a las menores -epiteliales y musculares, que se cultivan por separado en un andamio biológico hecho con tela para cirugía- fueron alojados en una incubadora hasta madurar. Al final, el producto se enrolla y cose para formar una estructura tubular que debe adaptarse al tamaño de cada mujer.

En este caso las pacientes lograron sobrevivir a los otros problemas asociados con el síndrome de Mayer-Rokitansky, pero al llegar a la pubertad tuvieron otro más: la acumulación de sangre menstrual en el útero porque carecían del conducto vaginal.

“Se han usado otras técnicas para tratar de sustituir la vagina o para canalizar  el flujo menstrual, pero ninguna ha logrado mantener la comunicación entre el útero y el exterior durante toda la vida, lo cual ahora es posible al regenerar con esta técnica al órgano y su función”, destacó López-Bayghen.

“Al final no se nota diferencia alguna entre el tejido de la vulva original (de donde se toma la muestra) y el de la nueva vagina, pues la integración es al 100 por ciento”, concluyó.

Esther López-Bayghen Patiño

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