26 Sep 2017

“Ataca” ejército de futuros médicos diabetes en alumnado de universidad

* Aplica singular programa tras detectar antecedentes familiares del padecimiento en una cuarta parte de la matrícula A fin de prevenir obesidad, síndrome metabólico y diabetes, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) desarrolló el estudio

* Aplica singular programa tras detectar antecedentes familiares del padecimiento en una cuarta parte de la matrícula

A fin de prevenir obesidad, síndrome metabólico y diabetes, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) desarrolló el estudio Medición Oportuna del Síndrome Metabólico (SM) que por el momento se aplica a los estudiantes de todas las carreras que se imparten en esta institución, pero lo ideal es que se implemente en cualquier institución y así contribuir a la disminución de enfermedades.

El síndrome metabólico es un grupo de patologías que pueden generar enfermedades cardíacas y diabetes tipo II y se presenta cuando una persona tiene hipertensión arterial, glucosa y triglicéridos elevados, o bien bajo nivel de colesterol bueno o exceso de grasa abdominal.

“Nos interesa que egresen médicos con una idea clara de lo que tienen que hacer y lo que van a encontrar en su ejercicio clínico. A través de esta investigación pretendemos que los estudiantes tengan una experiencia educativa y se logre atacar la problemática del penoso primer lugar en obesidad y diabetes”, señala la médica María de Lourdes Martínez Montaño, coordinadora del departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la BUAP.

Martínez Montaño puntualiza que esta condición afecta en una forma u otra a cerca del 25 por ciento de la población económicamente activa y al 60 por ciento de los adultos mayores, al tiempo que el sobre peso y la obesidad en adolescentes son un problema creciente a nivel mundial. Un joven obeso tiene ocho veces más posibilidades de ser un adulto con la misma característica y desarrollar eventos cardiovasculares y alteraciones metabólicas.

Bajo este esquema, a los estudiantes de primer ingreso en la Facultad de Medicina de la BUAP se les realizan análisis clínicos de glucosa, triglicéridos, colesterol, medición de la presión arterial, antropometría y se elabora la historia clínica de cada uno.

En quienes se detectan mediciones elevadas, se les brinda seguimiento y los canalizan a una consulta médica, y en colaboración con las licenciaturas de nutrición y fisioterapia se les proporciona orientación alimentaria y ejercicio.

En entrevista, la doctora Martínez Montaño comenta que con el análisis “heredofamiliares” realizado a los estudiantes se mostró que 25.2 por ciento de ellos cuenta con antecedentes de diabetes mellitus, otro 56.7 hipertensión arterial, 41.2 obesidad, sobrepeso o ambos y 26.8 enfermedades cardiovasculares.

“Si detectamos a tiempo una condición de síndrome metabólico y se realiza atención adecuada, esta persona vuelve a sus parámetros normales sin generar otros problemas; sin embargo, si no se atienden a tiempo, los pacientes tienen tres veces más riesgo de padecer enfermedad arterial coronaria o cerebrovascular. En pacientes con enfermedad vascular sintomática se encontró que el SM se asociaba con la extensión del daño vascular”, refiere la doctora.

La especialista advierte que la apariencia física puede engañar, y que todas las personas deben realizarse chequeos periódicos. Durante los cuatro años que tiene la iniciativa, los investigadores realizaron pruebas a alumnos “sanos” y arrojaron resultados con valores de triglicéridos y colesterol elevados.

Además, cuando ingresan a la universidad los jóvenes cambian su estilo de vida, se dedican de tiempo completo a su carrera y en la mayoría de los casos no comen en casa, lo hacen en los locales ubicados alrededor de la escuela y no siempre ingieren alimentos saludables lo que convierte su metabolismo en sedentario.

“Los estudiantes que dejan de hacer ejercicio y alteran sus patrones alimentarios son más propensos a tener síndrome metabólico, la solución es que busquen comidas balanceadas y realicen ejercicio, esto resolvería una gran cantidad de problemas a futuro, porque al elevarse los parámetros de triglicéridos se genera obesidad abdominal que conlleva a un aumento de la presión arterial, diabetes y enfermedades cardio y cerebrovasculares.

La doctora finaliza que dar una educación preventiva resulta más económico para el sector salud que tratar las consecuencias de enfermedades crónicas. “Si seguimos en la línea de incrementar obesidad abdominal, hipertensión y síndrome metabólico, puede crecer el número de personas con diabetes y no va haber ningún servicio de salud que alcance en el país para dar atención a estos pacientes”. (Agencia ID)

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