22 Oct 2017

Advierte investigador sobre riesgos de desnutrición y obesidad en infantes

*Recomiendan integrar ácidos grasos poliinsaturados que eviten la primera y los sobrepesos riesgosos Aumentar la cantidad de ácidos grasos poliinsaturados Omega 3 y Omega 6 en la dieta de niños de entre 9 y 24 meses

*Recomiendan integrar ácidos grasos poliinsaturados que eviten la primera y los sobrepesos riesgosos

Aumentar la cantidad de ácidos grasos poliinsaturados Omega 3 y Omega 6 en la dieta de niños de entre 9 y 24 meses beneficia su salud debido a que ese tipo de grasas aumenta la sensibilidad a la insulina, limita el aumento de grasa en el organismo e incluso estimula el crecimiento, de acuerdo con un estudio de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).

Los especialistas de la casa de estudios bajacaliforniana valoraron la condición de salud de niños albergados en una guardería estatal, y de acuerdo con el doctor Arturo Jiménez Cruz, titular de la investigación, la mayoría de infantes que llegan a esa instancia presentaban algún grado de desnutrición.

“Observamos que al ser alimentados con la dieta de la casa, los infantes se recuperaban de la desnutrición; sin embargo, un efecto negativo que visualizamos es que ellos pasaban rápidamente de un estado de carencia de nutrientes a una condición de obesidad abdominal”, detalló Jiménez Cruz. Los especialistas observaron que bajo ciertos porcentajes los ácidos grasos poliinsaturados tenían efectos menos nocivos que otras grasas que se incluían en la dieta de los menores.

El investigador de la Autónoma de Baja California señaló que, al requerir mayor cantidad de energía para su pronta recuperación, la dieta de la guardería provocaba un aumento en el tejido graso de los infantes. Añadió que el problema es evidente al corto plazo, pero representa un riesgo importante para la edad adulta, ya que tiempo después los infantes podrían desarrollar complicaciones como enfermedades cardiovasculares, cardiacas, niveles de colesterol alto, resistencia a la insulina o enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes mellitus.
Jiménez Cruz detalló que la dieta que usualmente ofrece la guardería del DIF, que colaboró en la investigación, tiene 3.6 por ciento de grasas poliinsaturadas; aunque sólo 0.4 por ciento de las Omega 6 y menos de 1 por ciento de las Omega 3. Los investigadores de la UABC propusieron aumentar en 25 por ciento la cantidad de grasas poliinsaturadas Omega 3 y 6, toda vez que encontraron que ese porcentaje era seguro.
Actualmente los especialistas se encuentran en la fase de la evaluación de los estudios. “Si podemos encontrar una dieta que dote de suficientes calorías a niños de 9 a 24 meses en estado de desnutrición, para recuperar su crecimiento sin que aumente su abdomen, estaremos contribuyendo al conocimiento de un tipo de dietas que puede ser generalizada en México”, expresó el investigador de la UABC.

¿Por qué es importante el rango de 9 a 24 meses?

Al ser cuestionado sobre la importancia de intervenir la dieta, a través de grasas poliinsaturadas Omega 3 y 6 en ese rango de edad, el científico de la UABC destacó que justo en ese lapso las preferencias alimenticias, así como los rechazos hacia determinadas especies apenas se están desarrollando. “Cuando llegan a los 3, 4 o 5 años los infantes comienzan a tener manías o ser selectivos con determinados alimentos”.
Desde el punto de vista del investigador, eso podría tener su origen en un factor psicológico. “Muchas veces los padres tratan de dar a sus hijos lo que no tuvieron. Es una respuesta psicológica hacia determinada inseguridad alimentaria, ya que probablemente ellos no tenían acceso a sodas o comida chatarra. Al ofrecer ese tipo de alimentos a los infantes de entre 9 y 24 meses de edad, los pequeños crecen con un gusto por los alimentos dulces, salados y grasas saturadas”, expresó. (Agencia ID)

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